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Panorama de la filosofía del siglo XIX

La filosofía del siglo XIX puede caracterizarse, salvo algunas excepciones como las de Kierkegaard o J.H.Newman, por la ruptura con los presupuestos metafísicos platónico-cristianos que habían inspirado hasta ahora al pensamiento occidental. Ideas como la idea de que hay un Dios, un mundo creado por Él, una determinada naturaleza racional humana y un Bien Moral por conseguir, que habían sido defendidas (de una manera o de otra) por diferentes autores como Platón, Aristóteles, San Agustín, Ockham, Sto. Tomás, Descartes o Kant, van a ser negadas y frente a ellas se van a edificar diferentes sistemas filosóficos decididamente ateos. Este giro de la filosofía occidental estuvo marcado por tres influencias principales:

a) La influencia de la filosofía idealista e historicista de Hegel. Aunque la mayoría de las corrientes filosóficas reaccionaron frente al idealismo hegeliano, también se admitieron algunas de sus ideas o presupuestos básicos. Se rechazó su idealismo racionalista, es decir, la idea según la cual la realidad (y el hombre) se explican dentro de un proceso de desarrollo de una Razón Absoluta. Este rechazo es manifiesto en autores como Schopenhauer, Nietzsche o Kieerkegaard que descubren elementos irracionales que explican la realidad y al ser humano. Pero otros filósofos (como Marx) admitieron su historicismo, es decir, la idea según la cual la realidad es un proceso regido por una ley que hay que descubrir y a la que hay que someterse.

b) La influencia de las teorías biológicas evolucionistas desarrolladas por Darwin. La tesis evolucionistas de Darwin calaron en la mayoría de las filosofías del continente europeo.


Se generalizó la idea de que la realidad es algo cambiante, que evoluciona y que el ser humano es también el producto de un proceso de evolución. De este modo se ofrecía una explicación natural del origen del ser humano que fue utilizada para reforzar el ateísmo, aún a pesar de que el propio Darwin no excluía a Dios como iniciador de este proceso.

c) La influencia de la filosofía empirista de Hume (1711-1776), sobre todo en el mundo anglosajón. Según el empirismo el conocimiento humano no puede ir más allá de la experiencia. Por esta razón cualquier reflexión filosófica de carácter metafísico sobre el ser humano o la sociedad no son posibles. Sólo las ciencias empíricas, a pesar del carácter probable de sus conclusiones, pueden aportarnos conocimientos sobre la realidad.


Principales corrientes filosóficas del siglo XIX

a. Filosofías en el continente europeo

1-El idealismo absoluto de Hegel: derecha e izquierda hegeliana


Friedrich Hegel (1770-1831), a diferencia de Kant, creyó en la capacidad de la Razón para llegar a la comprensión total de la realidad sin limitación alguna. Los límites que Kant había establecido para el conocimiento humano dejaban fuera a la metafísica. Pero Hegel no se resignó y trató de elaborar una filosofía con pretensiones de explicarlo todo: no sólo la realidad fenoménica, sino también su realidad subyacente o nouménica.



Así que Hegel construyó una filosofía que pretendía ser una explicación de toda la realidad, que para Hegel era racional (se podía entender) y que tenía un sentido y una finalidad que no era otra que el desenvolvimiento y autorrealización del Absoluto ( la Totalidad, la Razón o Dios). Pero este desenvolvimiento es contradictorio (dialéctico) y atraviesa momentos de afirmación, negación y reconciliación, a la búsqueda de una situación final de suprema reconciliación. Todo lo que sucede, sucede entonces necesariamente y tiene un sentido dentro de un devenir histórico más amplio. Así todos los sucesos, incluidas las tragedias humanas, quedan explicadas y en cierto modo justificadas.

Estos planteamientos, recogidos en obras como "La Fenomenología del Espíritu", polarizaron la discusión filosófica durante el siglo XIX. Dieron lugar a numerosas críticas, pero también a la asimilación de muchos de los conceptos desarrollados por Hegel. Esta es la razón por la que a Hegel se le considera el "padre" de la filosofía contemporánea. Marx, por ejemplo, rechazó su idealismo pero admitió la idea de la dialéctica y la necesidad de la Historia. Otros como Kierkegaard se rebelaron contra este necesitarismo y subrayaron la idea de la libertad individual. Schopenhauer negó la racionalidad de la realidad y de la Historia y Nietzsche criticó a Hegel por crear un nuevo Dios para el ser humano: el Estado.

Los más inmediatos seguidores de Hegel se dividieron en dos corrientes: la derecha y la izquierda hegelianas. La "derecha hegeliana" (Gabler y Daub) consideraron cerrada y acabada la dialéctica de la historia haciendo una interpretación conservadora de la filosofía de Hegel, concibiendo al Estado Absolutista Prusiano como la más elevada y definitiva creación de la razón. Los filósofos de la denominada "izquierda hegeliana", por su parte, (Strauss, Stirner, Bauer y Feuerbach) admitieron el esquema dialéctico e idealista de la filosofía de Hegel, pero consideraron que la culminación de la historia no se había cumplido, restando aún nuevos procesos de desalienación del ser humano.

(Este es Feuerbach)

Ludwig Feuerbach (1808-1872) en "La esencia del cristianismo" consideró, dentro de esta orientación filosófica, que la causa de la alienación humana estaba en la religión, que según él no era más que una ilusión del espíritu humano.

2-El positivismo de A. Comte


El filósofo francés Auguste Comte (1798-1857) reaccionó contra la pretensión hegeliana de alcanzar un conocimiento total de la realidad incluyendo en ella aquello que está más allá de nuestra experiencia. Su filosofía está recogida en tres obras principales: "Curso de Filosofía Positiva", "Ensayo sobre el Espíritu Positivo" y "Catecismo Positivista". Para Comte sólo podemos conocer los hechos que se presentan a nuestra experiencia sensible, lo dado, lo positivo. Nada tiene sentido real o inteligible sino es la enunciación de un hecho o no se reduce en última instancia al enunciado de un hecho. De esta afirmación se deriva que la metafísica no es posible como ciencia y que sólo las ciencias empíricas que describen las relaciones entre los fenómenos son auténticas ciencias.


El espíritu humano y el orden social de él derivado han atravesado tres estados: el estado teológico, en el que el ser humano ha creído en la divinidad, el estado metafísico, en el que se han abandonado las creencias religiosas, y el estado positivo, en el que ya sólo se confía en la ciencia, a la que se considera el único tipo de conocimiento válido y el único instrumento adecuado para hacer progresar a la humanidad.

3-El marxismo

Karl Marx (1818-1883), rechazó la idea especulativa que tenía Hegel de la filosofía y consideró que los filósofos debían dedicarse, no a interpretar la realidad -que era un modo de justificarla- sino a cambiarla, habida cuenta de que la sociedad industrial y la maquinización, que estaban explotando a los trabajadores, no constituían una situación racional, ni aceptable. No es precisamente el Espíritu o la Razón lo que se desarrolla en la historia sino la Materia (y los intereses económicos) en busca de una sociedad igualitaria y sin clases sociales. Pero al mismo tiempo -siguiendo en esto a Hegel- entendió que el proceso de la Historia era dialéctico, necesario, inevitable y racional, aunque su final (la llegada de la sociedad comunista) fuera distinto al preconizado por Hegel.



(Marx y Engels, mano a mano.)

La filosofía de Marx se contiene en una serie de obras que han ejercido una notable influencia. Entre ellas cabe destacar "Los manuscritos de Economía y Filosofía", "La miseria de la filosofía", "El manifiesto comunista" (escrita junto con su amigo F. Engels) y su trabajo más extenso "El Capital". Para Marx la alienación fundamental del ser humano no es la religiosa, como había pensado Feuerbach, sino la económica. La religión es una ideología para mantener esa desigualdad de clases y reprimir los anhelos de justicia de los trabajadores. De ahí que, si queremos cambiar la situación de alienación del ser humano (y lograr la libertad de los seres humanos), deberemos modificar la infraestructura económica e instaurar una sociedad sin clases y sin propiedad privada: una sociedad plenamente comunista. Sólo así desaparecerán las divisiones de clases y el Estado y la Religión ya no serán necesarios. Este es el auténtico sentido de la Historia y hacia él caminamos inexorablemente. El capitalismo se hundirá por sus propias contradicciones y tras una breve fase de dictadura del proletariado, llegará la sociedad comunista en la que se lograrán la justicia y la libertad. Nuestra actitud ante esta perspectiva no puede ser otra que tomar conciencia y sumarnos a la revolución del proletariado.

4-El irracionalismo



Arthur Schopenhauer (1788-1860) puso de manifiesto en su obra principal, "La vida como voluntad y representación", que no es precisamente racionalidad lo que podemos apreciar en la vida, sino más bien lo contrario: una falta completa de razón y de sentido en todo. La vida es un ansia ciego e irracional por vivir, pero su destino es la muerte. Todo esto es absurdo. El mundo consiste en nuestra representación de él, es una especie de "sueño de nuestro cerebro".

5-El existencialismo


Sören Kierkegaard (1813-1855), es considerado el iniciador del existencialismo por haber subrayado, en oposición a Hegel, la realidad de la existencia del yo individual que somos cada uno de nosotros, así como nuestra libertad, responsabilidad y angustia que nacen ante la imperiosa obligación de elegir nuestra propia vida. Esta vida puede ser vivida conforme a tres fases vitales: la fase "estética", la fase "ética" y finalmente la fase "religiosa", única forma vital bajo la cual podemos encontrarle sentido a la realidad. Entre sus obras más destacadas cabe mencionar: "Temor y temblor", "El concepto de la angustia" o "La enfermedad mortal".

6-El vitalismo



Friedrich Nietzsche (1844-1900) planteó su filosofía como una crítica a toda la tradición intelectual de Occidente de inspiración platónico-cristiana (incluido Hegel al que consideró en el fondo un metafísico cristiano justificador del nuevo "amo" del ser humano: el Estado) proponiendo al mismo tiempo una filosofía vitalista como alternativa. Para Nietzsche la única realidad es la vida (no hay dos mundos -el del más acá y el del más allá- como sostienen las filosofías platónico-cristianas) y ésta es principalmente "voluntad de poder". El ser humano no es un ser racional (como ya había sostenido Schopenhauer), sino más bien un ser instintivo en el que la voluntad de poder (no la mera "voluntad de existir" de Schopenhauer) predomina sobre la razón. Por ello toda moral basada en el dominio de los instintos por la razón es una "moral de esclavos" a la que hay que oponer la "moral de los señores", cuyo único criterio ha de ser el desarrollo de los instintos vitales y la voluntad erigirse en la única ley. Sólo así alcanzaremos el ideal del "superhombre". Así lo afirma en obras muy influyentes como "Más allá del bien y del mal" o "La Genealogía de la Moral". Para Nietzsche el cristianismo, con su creencia en el más allá, minusvalora la vida presente y mata la vida al proponer como ideal la represión de los instintos vitales. Frente a la creencia cristiana Nietszche propone el ateísmo y la idea del "Eterno Retorno", es decir, la inmanencia frente a la trascendencia. También la Ilustración, que es una derivación racionalizada del cristianismo, es negativa: sus propuestas de igualdad, democracia y fraternidad son la ideología de los débiles frente a la de los fuertes y una nueva fuente de mandatos morales contra la vida. Por ello es vital acabar con el Estado y lograr así la libertad.

7-El historicismo



Wilhelm Dilthey (1833-1911) consideró que el ser humano es un ser histórico que sólo puede entenderse en la historia. Pero la historia del ser humano y sus realizaciones no las podemos explicar en sentido causal, como habían pretendido Hegel y Marx, sino solamente comprender. Éste ha de ser el cometido de las Ciencias del Espíritu en contraposición a las Ciencias de la Naturaleza. Así lo afirma en su obra más importante: "Introducción a las Ciencias del Espíritu". Tampoco podemos establecer de un modo fijo cuál sea la naturaleza humana, porque el ser humano es una realidad vital cambiante e histórica.

b) La filosofía anglosajona

En el mundo anglosajón había quedado claro que la metafísica no era posible como ciencia (excepción hecha de idealistas hegelianos como Bradley y Mac Taggart) merced a la influencia del filósofo escocés D. Hume, que continuaba así una tradición iniciada con Ockham en el siglo XIV. El papel de la filosofía debía limitarse todo lo posible para no rebasar el alcance y límites de la experiencia. Sólo en la experiencia, y a través de un proceso de inducción, y posterior generalización de las observaciones, podremos lograr un conocimiento seguro sobre la realidad que nos rodea.

Dos fueron durante el siglo XIX las corrientes principales en el mundo anglosajón: el empirismo utilitarista, cuyos representantes más destacados fueron J. Bentham y J. S Mill, y el pragmatismo americano iniciado por autores como W. James y Ch. Peirce.

1-Empirismo y utilitarismo



Jhon Stuart Mill
(1806-1873) es el autor más representativo de esta corriente. Influido por J. Bentham y J. Mill (su padre) desarrolló una filosofía empirista y utilitarista, siendo al mismo tiempo el representante más destacado del liberalismo político del siglo XIX. Sus planteamientos empiristas derivan de la filosofía del escocés D. Hume, y como él, considerará la experiencia como el límite de nuestro conocimiento y la inducción como el único método válido de lograr verdades sobre la naturaleza, el ser humano y la sociedad. Sus aportaciones más destacadas dentro de esta tradición están en la formulación del criterio moral utilitarista de felicidad en su obra "El utilitarismo" y su decidida defensa de un ámbito de libertad individual para los ciudadanos frente al Estado en su conocido ensayo "Sobre la libertad".

Para Mill, como para Bentham, la felicidad está en el aumento del placer y en la disminución del dolor. Por ello la bondad o maldad de una acción estará en si es útil en orden a lograr la felicidad, es decir, si consigue evitar el dolor o permite lograr el placer. Pero este criterio hay que aplicarlo a la sociedad en su conjunto convirtiéndose "la mayor felicidad posible para el mayor número de personas posible" en el criterio moral fundamental. Aunque hay que actuar siempre a la búsqueda de la felicidad individual, también hay que tener en cuenta que esa felicidad individual depende del bienestar general y para Mill es un hecho que viven más felices los que se preocupan por los demás.

2-El pragmatismo

Esta filosofía se desarrolló principalmente en los Estados Unidos. Sus representantes fueron, en el siglo XIX, Charles Peirce y William James. Posteriormente cabe citar a John Dewey.

Ch. S. Peirce (1839-1914) influido por el empirismo y el utilitarismo considera que la filosofía debe limitarse a lo que se da y no puede desconectarse de la praxis, es decir, de sus consecuencias prácticas.

W. James (1842-1910) por su parte pondrá de manifiesto que las ideas de los sujetos están relacionadas con sus intereses prácticos y que serán verdaderas para ellos si les ayudan a lograr esos intereses. El criterio de verdad de una idea estará en si es práctica o útil, es decir, en si ayuda o no a lograr un trato satisfactorio con la realidad. Incluso la idea de Dios es verdadera si resulta útil para lograr la felicidad humana. En su obra "Las variedades de la experiencia religiosa" defiende la racionalidad de la creencia religiosa. Su tesis es la siguiente: puesto que la comunicación con Dios es sentida por el hombre religioso y tiene consecuencias evidentes para él e incluso para los demás, la creencia en la existencia de Dios está justificada. James rompe así con la idea de considerar la creencia religiosa como algo irracional que se había impuesto en la filosofía anglosajona.

3.Crítica del empirismo




Otra crítica al rechazo de la religión la encontramos en J.Henry Newman. Este cardenal católico (converso del anglicanismo) educado en los postulados empiristas elabora una crítica del empirismo y construye una defensa de la racionalidad de la creencia religiosa en base, precisamente, a los propios postulados empiristas.
Para Newman la fe tiene un fundamento experiencial suficiente. Hay un número suficiente de "probabilidades convergentes“ que hacen razonable la existencia de Dios: la religión natural, las sugerencias de la conciencia, el orden del universo, los hechos de la historia, los milagros, el cumplimiento de los vaticinios, pruebas sobre la historicidad de los evangelios, los testimonios de los místicos, etc.

IMPORTANCIA DE LA FILOSOFÍA DEL SIGLO XIX

La filosofía del siglo XIX ha configurado de forma decisiva el pensamiento actual. De ella derivan casi todas las corrientes de pensamiento actuales.

La filosofía de Marx generó toda una corriente de pensamiento que se desarrolló en los países en los que triunfó la revolución comunista, principalmente en la Unión Soviética y China. Los dirigentes de la revolución, como Lenin y Stalin, adoptaron las principales ideas de Marx, si bien modificaron algunos postulados, considerando, por ejemplo, que la fase de la "dictadura del proletariado" debía ser permanente, pues el Estado en la práctica se hacía por completo necesario para realizar los ideales de la sociedad comunista.

La influencia de Marx también alcanzó a muchos filósofos que desarrollaron sus filosofías en el seno de los países capitalistas, aunque éste fuera recibido críticamente. Así el existencialismo marxista de Sartre, o la síntesis entre marxismo y psicoanálisis intentada por autores como Marcuse dentro de la Escuela de Frankfurt (Horkheimer, Habermas y otros) que vinieron a poner de manifiesto la negatividad de la razón instrumental instaurada por el capitalismo, pero subrayando al mismo tiempo que la liberación del ser humano no debe ser meramente económica sino también cultural.

Autores como Berstein o Liebnecht propusieron un marxismo revisionista al rechazar la vía revolucionaria para lograr los ideales del proletariado, optando así por la vía reformista y democrática, dando lugar a la denominada socialdemocracia o socialismo democrático.

En la realidad histórica el marxismo se vio en cierto modo realizado a partir del golpe de estado protagonizado en 1917 por los bolcheviques en Rusia. Desde la Unión soviética se extendió por medio mundo: China, países del Este, Cuba, etc, Hasta la caída de los sistemas comunistas de la URSS y de los países del Este, ha venido siendo la ideología inspiradora de multitud de sistemas políticos y aún hoy conserva su influencia en países no comunistas a través de los partidos comunistas y socialistas (o socialdemócratas).

La filosofía de J.Stuart Mill planteó la necesidad de configurar un ámbito de libertad individual inviolable frente al poder del Estado y la Sociedad. Esta idea y la defensa de principios, como el de iniciativa individual, se han consolidado en nuestras actuales democracias liberales. Por otro lado el liberalismo de Mill no cerró sus ojos a la situación del proletariado industrial del siglo XIX desarrollando planteamientos sociales compatibles con las libertades individuales y el capitalismo. En general esta filosofía se constituyó en una clara alternativa al marxismo, y junto con el democratismo de A. De Tocqueville, se ha abierto paso en la Europa occidental frente a los planteamientos revolucionarios preconizados por comunistas y anarquistas.

El pensamiento de Nietzsche supuso un completo vuelco de la filosofía occidental, tanto en sus formas como en sus contenidos. Con él surgen una serie de filosofías “vitalistas” o “filosofías de la vida” que se diferencian entre sí por la diferente concepción que tienen de la vida, pero que se identifican al considerar todas ellas la realidad vital (y no ya la razón) como el nuevo y principal objeto de reflexión filosófica.

Además del auge de las filosofías vitalistas en el continente europeo, la influencia de Nietzsche se ha visto reforzada en la actualidad al considerársele uno de los autores, junto con el existencialista M. Heidegger, inspirador de la denominada “Filosofía Post-Moderna” integrada por diversos filósofos que acogen en sus filosofías los principales rasgos del pensamiento Nietzscheano como su relativismo metafísico y moral o su ateísmo.

La influencia de Kierkegaard se hizo patente en el existencialismo posterior que se desarrolló en el continente Europeo, integrado por una serie de filósofos dispares como J.P. Sartre, M. Heidegeger, G. Marcel o M. de Unamuno, que consideraron, como él, la existencia (y su sentido) como el objeto primordial de la reflexión filosófica. Kierkegaaard fue además el ejemplo de cómo podían desarrollarse filosofías cristianas desde planteamientos diferentes a los de las filosofías medievales y modernas. La angustia existencial le conduce a Dios. Esa será la senda que seguirán muchos filósofos en el siglo XX como es el caso de G.Marcel o Unamuno.

El positivismo de Comte y el empirismo inglés tuvieron su continuación en el denominado "movimiento análitico" (neopositivismo, atomismo lógico y filosofía del lenguaje ordinario) predominante durante el siglo XX en los países de cultura anglosajona. Estas filosofías limitaron el ámbito posible de la filosofía a la reflexión sobre el método científico y el análisis del lenguaje.


La filosofía de J.Henry Newman marca el comienzo de la recuperación de los planteamientos filosóficos cristianos (desde nuevos presupuestos) en la filosofía anglosajona. Esta recuperación es bien patente dentro del movimiento empirista en autores como J.Plantinga o R Swiburne, o, dentro del pragamatismo, en W. James.


John Henry Newman
(1801-1890)



Este autor del siglo XIX, converso al catolicismo desde el anglicanismo, formado en el empirismo británico, pretende demostrar que la creencia religiosa no es la expresión de una actitud irracional ni tampoco una hipótesis puramente arbitraria. Según Newman la fe tiene un fundamento racional suficiente.


Lo racional debe tener base en la experiencia

El papel de la razón es ir más allá de los objetos que conocemos por la percepción sensible o la introspección. Pero la razón debe partir de la experiencia. En el caso de Dios, como ser inmaterial externo, es cierto que no puede ser conocido directamente, pero su existencia puede ser inferida con base en la experiencia.

Con esta afirmación Newman trata de superar el positivismo cientificista dominante en la filosofía anglosajona. Cierto que hay que partir de la experiencia pero: ¿por qué se rechazan ciertas experiencias? ¿Por qué no se aceptan las experiencias de nuestra conciencia o las experiencias de los místicos, o los testimonios de muchas personas que han presenciado hechos insólitos como milagros que abren nuestra mente a la existencia de Dios?

Newman desarrolló toda una teoría sobre el valor de la experiencia humana a la hora de producir certezas. Consideró que el ideario positivista restringía –sin razón- el campo de las experiencias humanas. ¿Qué sucedería, por ejemplo, si viéramos que alguien que ha muerto se encuentra vivo a los pocos días? ¿A qué daríamos crédito: a la ley general de la ciencia que nos enseña que nadie que muere puede resucitar o a nuestra experiencia particular? Para Newman, la respuesta es obvia: tendríamos que admitir el hecho insólito de la resurrección a pesar de nuestra experiencia común. Y hacerlo, sería por completo una actitud plenamente racional producto de una experiencia. Sin embargo, el positivismo niega cualquier validez a estas experiencias particulares. Esto representa una obvia limitación del positivismo que establece un prerrequisito contradictorio con sus propios postulados. Por eso la creencia en los hechos que se relatan en los Evangelios (hechos insólitos y únicos) resulta racional en un sentido incluso científico: son pruebas indirectas de unas experiencias directas. O dicho en otros términos: quien le da credibilidad a los Evangelios está justificado como está justificado cualquiera que apoye sus convicciones en pruebas empíricas indirectas.


No es posible demostrar a Dios deductivamente

Para Newman es cierto que no podemos demostrar la existencia de Dios deductivamente, pues la deducción parte de un supuesto inicial que no demuestra. Su verdad depende de la verdad de las premisas y éstas se suponen verdaderas. Pero que deductivamente la razón no pueda llegar a demostrar que Dios existe no significa que la creencia en Dios sea irrazonable. ¿Es irrazonable creer en el principio de causalidad aunque no haya evidencia empírica alguna de la relación entre causa y efecto? El propio Hume nos dice que no. Nuestra naturaleza nos inclina a creer y actuar conforme a dicho principio y ello es perfectamente racional. Lo irracional sería ser un escéptico práctico en este punto.

La vía experiencial de la conciencia hacia Dios

Pero, ¿en qué experiencias podemos basar nuestra creencia en Dios para considerar su existencia una hipótesis racional? Para Newman hay una vía "experiencial" para llegar a Dios.

Según Newmann la conciencia humana tiene un "pre-sentimiento" de la existencia divina. Este presentimiento no es exclusivo de ciertos individuos, sino de todos (sean o no creyentes). Este presentimiento manifiesta la existencia de un Dios trascendente. El asentimiento a este presentimiento no es un asentimiento "nocional" (el que da nuestra razón a conceptos), sino "real" (el que presta nuestra razón a realidades).

La conciencia humana es un factor de la naturaleza humana (gracias a ella realizamos diversos actos mentales como recordar, imaginar, razonar, apreciar lo bello) en la que también reside el sentido del deber que nos remite vagamente hacia una autoridad que está fuera de ella. Un vívido sentido del deber nos conduce a pensar en algo que está más allá del yo humano. La conciencia produce además "reverencia y respeto, esperanza y temor, especialmente temor, un sentimiento que en gran parte es ajeno no sólo al gusto sino incluso al sentido moral..."


Estas afecciones pueden ser probablemente de un Ser personal, justo, santo, poderoso, omnisciente, retributivo, pues las afecciones de este tipo deben tener un origen personal. (Los objetos materiales no nos afectan de este modo).

La conciencia ordena, elogia, culpa, promete, amenaza, insinúa un futuro y testimonia lo invisible. Es algo más que el propio hombre. El hombre no tiene poder sobre ella, o sólo con extrema dificultad. Él no la hizo, no puede destruirla. Puede acallarla en casos o direcciones particulares, puede falsear sus enunciados, pero no puede, o si puede es completamente una excepción, no puede emanciparse de ella. Puede desobedecerla, puede negarse a usarla, pero permanece…



Esto es para Newman la conciencia. "Y, por la naturaleza del asunto, su misma existencia conduce nuestras mentes hacia un Ser exterior a nosotros mismos (pues, si no, ¿de dónde vendría?), y hacia un Ser superior a nosotros mismos (si no, ¿de dónde su perentoriedad extraña y molesta?)… su misma existencia nos lanza fuera de nosotros mismos, y más allá de nosotros mismos, para ir a buscarle a Él, cuya Voz es la conciencia, en las alturas y en las profundidades… así esta Palabra dentro de nosotros no sólo nos instruye hasta cierto punto, sino que necesariamente levanta nuestras mentes hacia la idea de un Maestro, un Maestro invisible…”


De modo que la conciencia que todos tenemos permite remitirnos a un Ser superior a nuestro propio yo, un Ser en el que apreciamos una excelencia y una autoridad moral sobre nosotros. Este argumento hace razonable la existencia de Dios. No es una demostración deductiva, sino experiencial:

“Si mirase un espejo y no viera mi cara, tendría el tipo de sensación que se produce de hecho en mí cuando miro este mundo que vive ocupado y no veo el reflejo de su Creador…Si no fuera por esta voz que habla tan claramente en mi conciencia y en mi corazón, yo sería un ateo, o un panteísta, o un politeísta al contemplar el mundo”.


La vía inductiva hacia Dios

Pero este argumento, que retoma la vía interior, ya explorada por otros filósofos, también puede ser formulado de forma inductiva si tenemos en cuenta los diversos momentos particulares en los que somos conscientes de este imperativo interno que abre nuestro entendimiento al pensamiento de Dios. Este argumento inductivo, que Newman no rechaza, nos conduciría a un asentimiento "nocional" más débil sobre Dios (con menos posibilidades de convencer al no creyente) que el asentimiento "real" de nuestra conciencia por el "presentimiento" de Dios.

En apoyo de este argumento racional de tipo inductivo hay además un número suficiente de "probabilidades convergentes" además de las sugerencias de la conciencia: la religión natural, el orden del universo, los hechos de la historia, los milagros, el cumplimiento de los vaticinios, pruebas sobre la historicidad de los evangelios, los testimonios de los místicos, etc. Cada uno de estos argumentos y datos juntos alcanza un valor racional bastante respetable. Y aunque Newman concede a la vía interior un mayor peso a la hora de producir la certeza del creyente, la argumentación inductiva no debe minusvalorarse. Se trata, ni más ni menos, que de la argumentación que usa la ciencia, que si bien nos conduce a una conclusión probable, le otorga a la creencia en Dios un alto grado de racionalidad, equiparable a la racionalidad de las conclusiones probables de la ciencia.


Mi comentario

Me parece que el palo que le da Newman al positivismo como criterio de racionalidad es considerable. Además le da donde más le duele porque Newman no niega el positivismo. Lo que Newman hace, para entendernos, es decir aquello que gritaba Groucho Marx en una divertidísima película. El grito era: "¡más madera!" Pues bien Newman lo que grita es: ¡más positivismo! Admitamos todas las experiencias y llegaremos a Dios.


También es interesante su idea de que la existencia de Dios es algo probable. Esta probabilidad es la que justifica que la creencia en Dios sea algo razonable.

Y, por último, su argumento de la conciencia como el lugar donde mejor podemos encontrar a Dios, me parece muy interesante. Es un argumento que también he leído en otros autores como el psiquiatra V. Frankl. La conciencia, lejos de ser un producto cultural, es la sede de la voz de Dios que nos habla. Podemos no querer escuchar esa voz (reprimirla), pero la voz está ahí.

Si es verdad o no esto es algo que tendrás que decidir tú mismo. O sea, quiero decir que si alguien niega esto y sostiene que la conciencia del bien y del mal es algo aprendido (cultural), solo puedo decirle dos cosas:

1ª. Puede que algunas cuestines morales no fundamentales sean culturales, pero hay otras cuestiones morales fundamentales que parecen universales.


2ª. Al final la prueba definitiva la tenemos cada uno de nosotros en nuestro interior. El jóven Raskolnikov en "Crimen y Castigo" quiso demostrarse a sí mismo que no pasaba nada si mataba a alguien, que eso de la conciencia era una tontería, y que el sujeto es dueño absoluto de su conciencia. Raskolnikov no pudo acallar nunca esa voz.

(Éste, como es fácil imaginar, es Raskolnikov con el hacha ensangrentado después de haber matado a sus víctimas. El tipo parece abrumado por el peso de su conciencia. No es para menos.)

Así que creo que esta no es una cuestión para discutirla demasiado. Cada uno sabe en su interior (diga lo que diga o escriba lo que escriba) si puede acallar o cambiar esa voz de la conciencia a su gusto. A mi parece que es imposible. Pero es mi opinión.

¿A ti que te parece?

Nietzsche y el nazismo


Un tema polémico es la relación de la filosofía de Nietzsche con el nazismo. Creo que no se puede negar que algunas ideas de la filosofía de Nietzsche fueron utilizadas por los nazis en la educación de los jóvenes alemanes. Al respecto Franz Hinkelamn dice:

El pensamiento de Nietzsche tenía las aperturas que otros pensamientos no tenían, y para un juicio histórico éste es el punto. Considero por tanto bastante irrelevante -para este juicio- si los nazis comprendieron bien a Nietzsche o no. Se dieron cuenta de que el pensamiento de éste era aprovechable para sus propósitos de una manera superior a cualquier otro pensamiento conocido. A ellos no les importaba comprender bien a Nietzsche, sino que éste era el pensador a quien podían usar (y quizás abusar) mejor. Y éste es el único juicio sensato sobre Nietzsche en referencia al nazismo. Y para hacer este juicio no hace falta saber mayor cosa sobre las intenciones que Nietzsche tuvo al escribir. Sus textos fueron un arsenal perfecto para las armas ideológicas de la muerte que el nazismo necesitaba.

¿Cuáles fueron esas ideas que utilizaron los nazis?

Nietzsche se posicionó contra el igualitarismo defendido por el cristianismo y el socialismo. Mantuvo que hay hombres inferiores y hombres superiores.

“Los débiles y malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer” (“El anticristo”).


También encontramos en Nietzsche una cierta moral de la violencia que propugna valores (o más bien antivalores) como: la falta de compasión, la crueldad, la fuerza, el gusto por la acción, la guerra, el desprecio por los débiles:


“Debéis buscar vuestro enemigo y hacer vuestra guerra. Debéis amar la paz como medio para nuevas guerras, y la paz de corta duración más que la larga. Decís que es la bondad de la causa la que santifica la guerra; yo digo: es la bondad de la guerra lo que santifica toda causa”.


“El hombre superior se distingue del inferior por la intrepidez con que provoca la desgracia”


En N. hay una crítica al judaísmo y también al cristianismo como el origen de la moral del rebaño y de la transmutación de los valores.


Ideas que no cuadran con el nazismo

Pero también en Nietzsche hay otras ideas que no casan muy bien con el nazismo:

Su antigermanismo: aunque N. exalta la ferocidad y empuje de los pueblos germánicos, también hay textos contrarios a los alemanes.

Su antiestatismo: el nazismo defiende el culto a la raza y al Estado, predica la superioridad del grupo sobre el individuo, y nada es más contrario que esto a la filosofía de N. para la que no existe lo universal, ni la Humanidad, ni la Raza, ni la Nación y donde se exalta la figura del superhombre que es el hombre amoral que no se somete a ninguna instancia superior.


(La estética nazi, el gusto por los uniformes, la disciplina militar, las manifestaciones en las que la muchedumbre oculta y anula al individuo son signos menores, pero claros, de la importancia que esta ideología da al grupo en menosprecio del individuo).

Para N. la noción de Raza, de Destino de un pueblo, de Estado, de Nación, en las que cree el nazismo son diversas máscaras bajo las que se oculta lo Absoluto.

Nietzsche consideró al Estado como una de las mayores perversiones creadas por el hombre; el Estado representa lo abstracto, la conducta del Estado es conducta despersonalizada, trata a los individuos de un modo indiscriminado, y el individuo, cuando se somete a él y se preocupa por él, pierde su individualidad, creatividad y libertad.

“Allí donde el Estado acaba, comienza el hombre que no es superfluo; allí comienza la canción del necesario, la melodía única e insustituible. Allí donde el Estado acaba, ¡mirad allí, hermanos míos! ¿No veis el arco iris y los puentes del superhombre?” (“Así habló Zaratustra”).


Mi conclusión

Me quedo con la opinión de que una filosofía como la de N. da para justificar muchas barbaridades sencillamente porque es una filosofía que ha dejado de creer en el valor de la dignidad de todo ser humano, sea fuerte o débil, y ha dejado de creer en que lo mejor es el amor y no la realización de la voluntad de poder. Y también porque ha dejado de creer en Dios, o lo que es lo mismo en la existencia de un Principio del Bien que si no existe entonces -como bien sabía Nietzsche- todo está permitido (nazismo incluído).

Hay una novela magnífica de Odön Von Horbat que se titula "Un hombre de nuestro tiempo" que relata el ambiente en que fue educada la juventud alemana en la época nazi y las consecuencias de esta educación. El protagonista es un joven que ingresa en el ejército alemán y que se cree a pies juntillas eso de la superioridad de la raza aria y que se ríe de las creencias religiosas de sus padres, o sea de la creencia en ideas como el amor al prójimo y el perdón, tan criticadas por Nietzsche.
¡El futuro es de los fuertes! -dice este joven nazi una y otra vez.



La novela está muy bien porque este joven hitleriano es herido en la guerra y queda lisiado para los restos. Entonces todas las creencias nazis se le viene abajo como un castillo de naipes.


Para terminar permíteme una digresión. Hace poco que he visto "El hundimiento", una magnífica película que relata los últimos días de la vida de Hitler. Lo que más me ha llamado la atención (además de constatar la absoluta falta de moralidad y religiosidad del personaje), es la absoluta falta de capacidad crítica del propio Hitler y de los que le rodeaban.



Vivían sumergidos en una enorme cantidad de contradicciones intelectuales y no se daban cuenta. Por un lado creían en la superioridad de la raza aria (y de los alemanes) y, por otro lado, les llovían las bombas sobre sus cabezas. Esto resulta hasta cómico. Me recuerda esa imagen de Hitler retirándose del estadio olimpico de Berlín en las olimpiadas de 1936, cuando Jesse Owen se colgaba medalla tras medalla en las pruebas de velocidad (cuatro medallas de oro) mientras que los atletas arios eran derrotados en toda regla. Una, dos, tres y !cuatro razones! más que suficientes para que, cualquier persona medianamente sensata, se pudiera quitar de la cabeza ideas tan peregrinas como la de la superioridad física de la raza aria.



(Aquí tienes a Jesse Owen refutando eso de la superioridad de la raza aria)


(Y aquí le tienes recibiendo su justo premio. El que levanta el brazo es supuestamente el ario -que vaya usted a saber-. Por cierto que Owens después de las olimpiadas volvió a su trabajo de botones en el hotel Waldorf-Astoria).

Y si hablamos de la inteligencia, pues ¿qué podemos decir?, que fueron los aliados y los odiados judíos (con Albert Einstein a la cabeza) los que inventaron la bomba atómica antes de que los científicos del III Reitch pudieran hacerlo.

(Aquí puedes ver otra refutación de la teoria de la superioridad de la raza aria. Es Albert Einstein, un judío, montando en bicicleta.)

En fín, que eso de las superioridades raciales es una solemne majadería. Parece increíble que haya podido ser el credo político de millones de personas y haya conducido a la muerte a millones de personas.
Todo esto me confirma en algunas ideas:

1ª.-Nunca podemos perder de vista la idea cristiana e ilustrada de que hay que respetar la dignidad humana a toda costa.





(Prisioneros del campo de Bunchenbald)

2ª.-Que la libertad de pensamiento es fundamental para impedir que ciertas ideologías se instalen en nuestras mentes sin más ni más.

3ª.- Que hay que tener un mínimo de humildad intelectual (a esto se le puede llamar también capacidad crítica) para saber rectificar a tiempo. Ver a Hitler no poder salir apenas del bunker a respirar aire puro, es una falsación de su pensamiento bien ilustrativa. ¿No eran los más fuertes?

No parece que fuera así.
Nietzsche

Friedrich Nietzsche (1844-1900) planteó su filosofía como una crítica a toda la tradición intelectual de Occidente de inspiración platónico-cristiana. Su critica se extiende hasta Hegel al que consideró un metafísico cristiano justificador del nuevo "amo" del ser humano: el Estado.


Su filosofía hay que entenderla como una manifestación del movimiento cultural y artístico predominante en su época: el romanticismo.


Una frase del músico Wagner (que fue durante un tiempo amigo de Nietzsche) resume muy bien el espíritu romántico antirracionalista y antiilustrado de la filosofía de Nietzsche:

"Que la propia voluntad domine al hombre: que el propio placer sea su única ley; pues solamente el hombre libre es sagrado y no algo que esté por encima de él... "

(Esta imagen representa bastante bien lo que es el romanticismo. El hombre ante la naturaleza desatada e irracional como mirándose a un espejo.Eso que tiene delante es lo que el hombre romántico quiere ser: un flujo irracional de pasiones que dominen su ser.)

Principales tópicos de su filosofía

Nietzsche propone una filosofía vitalista para la cual la única realidad es la vida. Esto quiere decir que no hay dos mundos -el del más acá y el del más allá- (como sostienen las filosofías platónico-cristianas) sino uno, el del más acá.

La vida es principalmente "voluntad de poder". Y el ser humano una manifestación de esta voluntad. Así que el ser humano no es un ser racional, sino un ser en el que la voluntad de poder (no la mera "voluntad irracional de existir" de Schopenhauer) predomina sobre la razón.


Por ello toda moral basada en el dominio de los instintos por la razón, es una "moral de esclavos" a la que hay que oponer la "moral de los señores", cuyo único criterio ha de ser la propia voluntad.


"Por encima del ´tú debes´, está el ´yo quiero´ ", dice Nietzsche.

Sólo así alcanzaremos el ideal del "superhombre"que es un estadio del hombre en el que éste se ha liberado de todas las normas morales y religiosas y hace su propia voluntad. Un espiritu libre y fuerte que impone su voluntad.


El cristianismo, con su creencia en el más allá, minusvalora la vida presente y mata la vida al proponer como ideal la represión de los instintos vitales. Frente a la creencia cristiana del más allá, Nietszche propone el ateísmo y la idea del "Eterno Retorno", es decir, la idea de que todo se repite una y otra vez. Esto supone que hemos de vivir la vida de modo que queramos volver a hacer lo mismo una y otra vez. Así Nietzsche pretende afirmar la inmanencia frente a la trascendencia.

También la Ilustración, que es una derivación racionalizada del cristianismo, es negativa: sus propuestas de igualdad, democracia y fraternidad son la ideología de los débiles frente a la de los fuertes y una nueva fuente de mandatos morales contra la vida. Por ello es vital acabar con el Estado y lograr así la libertad.

La ruptura con el cristianismo y la ilustración

Este conjunto de ideas, si te fijas bien, están hoy en la calle. Suponen una ruptura con el cristianismo y los ideales de la ilustración. Esta quiebra explica, en gran parte, la crisis actual de nuestra cultura. Mientras unos abogan por recuperar los ideales cristianos e ilustrados (de la libertad individual, la igualdad y la fraternidad), otros se mueven en un cierto escepticismo y relativismo moral. Esta división explica las serias divergencias que los occidentales tenemos en muchos temas. Te pondré un ejemplo relacionado con los emigrantes que vienen a occidente: mientras unos defienden que deben integrarse y admitir los valores morales que tenemos recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (en la medida en que se consideran valores universales), otros consideran que deben respetarse integramente estas culturas, porque ninguna cultura puede decir que es la mejor. A esto se le llama "multiculturalismo" y tiene su base profunda en el rechazo a la idea de verdad y el perspectivismo metafísico y moral defendido por Nietzsche.


La idea del hombre y la libertad


La filosofía de Nietzsche contiene, si profundizamos un poco, muchas medias verdades que, al generalizarse, conducen -in my opinion- a planteamientos erróneos. Por ejemplo la idea de que el ser humano es un ser que solo desea realizar sus instintos y pasiones e imponerse a los demás. Que tengamos instintos y pasiones no quiere decir que no tengamos también una razón que nos señala la conveniencia o no de realizar dichos instintos. El ser humano es un ser complejo que no puede reducirse a un solo aspecto de su naturaleza.

Tampoco parece muy acertado identificar la libertad con la realización de nuestras pasiones. Ya Kant desveló que la libertad no está en dar rienda suelta a nuestras pasiones o deseos, sino en saber dominarnos. Piensa en un drogadicto que, por el placer que experimenta, termina autodestruyéndose. Hasta Freud supo ver esto: si no dominamos nuestros instintos de placer lo que nos espera es la muerte.

El relativismo metafísico y moral

Creo, también, que el relativismo (metafísico y moral) que propone Nietzsche es, además de peligroso, falso de cabo a rabo.

Es peligroso porque, en pocas palabras, nos conduce a la selva, o sea, a la ley del más fuerte. Si todas las perspectivas morales son igualmente validas, entonces el racismo, el canibalismo o el esclavismo serían admisibles. A la postre la moral se convierte en un asunto de poder, es decir, está bien lo que se impone. El "yo quiero" frente al "tú debes".

Y me parece una posición filosófica falsa, porque, aunque no tengamos clara la verdad sobre el mundo, la verdad ha de existir. Quiero decir que las cosas, el mundo, todo ha ocurrido y ocurre de una manera, no de dos o tres a la vez. Si esto es así, entonces, hay una sola verdad, aunque sea difícil descubrirla. Por ejemplo: Dios, o existe o no existe; el mundo ha sido creado o no ha sido creado; somos o no somos seres inmortales, etc. Una de las dos afirmaciones ha de ser verdadera y la otra falsa, no pueden ser las dos verdaderas, bajo el mismo punto de vista. A esto los filósofos lo llamamos principio de no contradicción, que es algo admitido por cualquier pensador mínimamente sensato. El principio dice así: nada puede ser verdadero y falso al mismo tiempo y bajo el mismo punto de vista.


Que el relativismo moral es inhumano y conduce a la violencia lo dicen muchos filósofos y hasta los propios filósofos postmodernos se han visto obligados a matizar su relativismo moral. Por ejemplo Lypovesky, que reclama como necesarios -aunque no podamos fundamentarlos- valores morales como la honestidad, la responsabilidad personal o el respeto a los derechos humanos.

Si dejamos que la "voluntad de poder" sea la única ley regresaremos de nuevo a la selva.

La crítica a la religión

La idea de la religión que tiene Nietzsche como algo contrario a la vida, que impone una carga demasiado pesada sobre el ser humano, no deja de ser una manera de ver la religión bastante sesgada. El cristianismo, por ejemplo, lo que manda es amar a los demás y a Dios. Los mandamientos son una serie de normas que hay que seguir para poder realizar ese amor. No matar, no robar, no mentir etc., son máximas morales ineludibles para que ese amor sea posible. ¿Cómo se puede amar a alguien si le robas o le matas? Si esto se ve como una imposición o como una limitación a la libertad, me parece que es una manera sesgada de ver las cosas. Hay limitaciones que son imprescindibles para alcanzar bienes mayores. Por ejemplo someterse a una disciplina para aprender a tocar un instrumento musical o entrenar para practicar un deporte. Limitaciones que nos hacen más libres.


Una religiosidad, bien entendida (y bien practicada), debe ser liberadora y conducir a amar a los demás, si no es así, no es auténtica. Nietzsche se fija en un tipo de religiosidad inauténtica (o enferma que nace de la envidia ) y la generaliza a todo tipo de religiosidad. Creo que esto es un error, por dos razones:

1ª.- Porque la envidia está específicamente no recomendada por la religión, al menos por el cristianismo.

2ª.- Porque el objeto de la envidia (la "vida padre" sin restricciones morales que se da el noble o"espíritu libre") no creo que sea, en realidad, tan "vida padre" y, por tanto, algo que merezca ser envidiado. Puede parecerlo pero, en realidad, no creo que conduzca a la felicidad. Muchos filósofos ya lo han reflexionado y no voy a repetirte sus argumentos. Actuar por el placer, el dinero, el poder o la satisfacción de nuestras propias pasiones e impulsos, no conduce en la práctica a la felicidad, sino a la soledad más absoluta. Y lo peor que hay en este mundo es la soledad. Hay una novela fantástica que he leído recientemente que te puede explicar esto que digo mejor que cien páginas de flosofía. Se titula David Golder de Iréne Nemirovski. Cuenta la "vida feliz" de un hombre de negocios superforrado.



(Ahí tienes al podre de David. Basta con mirarle a los ojos para darse cuenta de que su vida es un sinsentido. Todo por la pasta y luego ¿qué?)


No sé, no sé, creo que es más feliz el que amplía horizontes y pone el dinero al servicio de una buena causa (la ayuda a otros, por ejemplo), que el que solo se dedica a acumular para sí mismo o para criar cuervos a su alrededor como le pasa al pobre de David Golder.

La influencia de su filosofía

La filosofía de Nietzsche es una de las filosofías más influyentes en el pensamiento actual. Junto con la filosofía del existencialista Heidegger ha inspirado una corriente de pensadores que se agrupan bajo la denominación de "filósofos postmodernos".

De Nietzsche han recogido algunas ideas que hoy están muy de moda:

a) El presentismo: solo existe esta vida nuestra y el presente inmediato, así que carpe diem!, o sea, ¡vive el presente!
b) El perspectivismo: no hay una sola verdad, sino muchas derivadas de la perspectiva desde la que cada cual ve la realidad.
c) El ateísmo: no existe Dios, o mejor dicho, "Dios ha muerto", es decir, hemos dejado de creer en Él.
d) El pluralismo valorativo o relativismo moral: no es posible una moral universal, como pretendía Kant, sino morales plurales que dependen de la perspectiva de cada cual.


De la filosofía de Nietzsche me quedo, sin embargo, con dos ideas que me parecen interesantes: el análisis psicológico que hace de la envidia y la crítica al gregarismo y servilismo de las masas.

La envidia no puede ser el punto de partida de nada porque termina por destruir al sujeto. Hay que ser positivos y admirar o celebrar lo bueno en los demás.

En cuanto al gregarismo no puedo estar más de acuerdo con los filósofos que lo critican. Ya lo hemos visto en Kant: que "todos lo hagan" no es un certificado de modelo de conducta. Hay que tener personalidad y no dejarse llevar por la marea. Las consecuencias del gregarismo durante el siglo XX ahí las tienes: comunismo, nazismo, fascismo...


Bueno, aquí lo dejo. Sobre la filosofía postmoderna (el llamado "pensamiento débil") te hablaré otro día. Es un tema interesante porque algunos de sus representantes más destacados están rectificando sus posiciones iniciales. Por ejemplo G. Vattimo, que está regresando, ni más ni menos, que al cristianismo. Ya te explicaré este "vuelco" otro día.

¡Hasta pronto y ánimo con los examenes finales! Ya sé que tienes que reprimir tus instintos durante estos preciosos días primaverales que disfrutamos y encerrarte en casa a estudiar, pero merece la pena. Un esfuerzo final ahora para sacar adelante el curso es lo que manda la razón. Seguir ese consejo es lo mejor que puedes hacer. No hacerlo no conduce a ninguna parte y, a la larga, no produce ninguna satisfacción.

¡Qué mejor verano puedes pasar que teniéndolo todo aprobado!

Pues eso.
Marx (II)

La filosofía de Marx contiene una teoria sobre la realidad (que concierne al origen del Universo, la vida y el ser humano) y una teoria sobre la Historia (que concierne a la situación del ser humano, la sociedad humana y el sentido de la Historia. A la primera se la llama "materialismo dialéctico", porque explica que todo proviene dialécticamente de la Materia, y a la segunda se la denomina "materialismo histórico", porque explica el devenir de la historia desde presupuestos materialistas como la dialécica entre las fuerzas de producción y las relaciones de producción,o sea, la lucha de clases.


El materialismo dialéctico


Marx no se ocupó demasiado del "materialismo dialéctico" pero dejó establecidas sus bases: la Materia es eterna, todo proviene de la Materia en virtud de una serie de saltos cualitativos y dialécticos que han permitido que de la materia se origine la vida y luego de ésta haya surgido el ser humano.



Si he de ser sincero nunca he comprendido bien que una Materia inconsciente (que ni piensa, ni siente, ni padece) pueda contener en sí misma las leyes de su desarrollo y consiga hacerse inteligente por sí misma. No lo entiendo, la verdad. Me parece "increíble". ¿Si no era inteligente como pudo hacerse inteligente? Eso es algo así como si una piedra pudiera llegar a pensar. Por otro lado todos estos saltos cualitativos (de la materia a la vida y de la vida a la inteligencia) no sabemos cómo se han producido. Nadie, absolutamente nadie, ha conseguido reproducir un salto de éstos en un laboratorio. O sea que nadie ha conseguido vida a partir de materia, ni inteligencia a partir de una vida no inteligente. Algo así como que un burro logrará pensar. Esto solo, que yo sepa, lo han logrado los estudiantes de la Universidad de Salamanca que matricularon a un burro en la Facultad de Filosofía y a base de aprobados generales consiguió licenciarse. La anécdota tiene su gracia pero es solo una anécdota.


La naturaleza “trabajadora” del ser humano


Para Marx el ser humano es un ser natural, surgido de la Naturaleza y que se distingue de los animales por el hecho de que ha de fabricar los medios de subsistencia, transformando la Naturaleza en la que vive. Esta transformación de la Naturaleza se produce a través del trabajo. Somos seres “activo-productivos” y es en esta actividad productivo-transformadora como el ser humano entra en relación con los otros seres humanos y se socializa. Su ser dependerá por ello de las circunstancias sociales. Así, para Marx, ( y aquí te va otro eslogan filosófico):

“No es la conciencia de los hombres, la que determina su ser, sino, por el contrario su ser social el que determina su conciencia”

Además el ser humano es lo superior al ser humano sin que quepa la posibilidad de una trascendencia más allá de esta vida. La creencia en Dios no deja de ser una ilusión que nace de las malas circunstancias de la vida.

La situación del trabajador es, dentro del capitalismo industrial, una situación de alienación, pues el trabajador no se realiza en su trabajo y se ve sometido a unas condiciones indignas de trabajo, percibiendo por ello un salario de mera subsistencia que no le permite llevar una vida humana y digna.

Pero esta situación de alienación puede cambiar si se cambian las circunstancias en las que el trabajador desarrolla su trabajo. Porque, dice Marx (y ahí te va un nuevo eslogan filosófico):

"Si el hombre está formado por las circunstancias, estas circunstancias deben estar formadas humanamente"

En sintonía con esta afirmación Marx postula que en el trabajo el trabajador debe lograr su autorrealización. Para ello hay que ver qué es lo que está mal en el modo de trabajo del obrero industrial y proponer medidas para cambiar esa situación.

La alienación económica

La situación de alienación básica que padece el trabajador se produce dentro del proceso productivo, es decir, en la realización de su trabajo. Marx detalla esta situación refiriéndola principalmente al obrero industrial del sg.XIX.


(En esta magnífica película se hace un retrato en clave de humor de la situación del obrero industrial sometido al ritmo de trabajo que le marca la máquina.)

Marx distingue en el proceso productivo entre el “sujeto productivo-transformador” y el “objeto producido”. El sujeto -el trabajador-, en la realización del objeto -el producto-, ha de “salir de sí mismo”, entrar en contacto con la naturaleza y los demás (a esto lo llama Marx “exteriorización”) y poner su esfuerzo. Esta actividad produce un desgaste o pérdida de energía (“enajenación de sí mismo”). Hasta aquí no hay nada negativo pues, tanto la exteriorización como la enajenación de sí mismo resultan inevitables y necesarias para producir el objeto. Pero es a partir de la producción del objeto y del modo en que éste es realizado, dónde se muestran los aspectos negativos del proceso productivo, pues dentro del sistema capitalista de producción:

1-El objeto producido no le pertenece al trabajador, sino al empresario, produciéndose lo que Marx denomina “expropiación del sujeto”.

2-El trabajador es utilizado como un medio de producción dentro de una cadena de producción, deviniendo en una mercancía que se compra y se vende. Es tratado como un medio -como un objeto- y no como un sujeto y se restringen sus capacidades e inventiva propias, al limitarse a desarrollar tareas mecánicas al igual que las máquinas que ha de utilizar en su trabajo. A esto Marx lo denomina “reificación o cosificación del sujeto”.

Así pues en el trabajo el trabajador no se realiza así mismo, se encuentra explotado física y mentalmente y no se pertenece a sí mismo, sino al empresario que paga por su esfuerzo un salario miserable, que únicamente le permite llevar una vida miserable. Tampoco puede identificarse con el objeto producido pues ya no le pertenece, sino que pertenece al empresario. Como todas estas circunstancias vienen dadas por el sistema de producción capitalista, la única manera de cambiar la situación de alienación económica es cambiar el sistema de producción por otro en el que el producto del trabajo pertenezca al trabajador y, de este modo, el trabajador pueda realizarse en su trabajo y no sea tratado como un objeto. Esto solo será posible dentro de un tipo de sociedad en el que los medios de producción sean de todos: la sociedad comunista.

Las alienaciones social, política e ideológica

De la situación de alienación económica derivan otras situaciones de alienación de tipo social, político e ideológico.

1-La alienación social: la configuración del proceso de producción, en el que básicamente cabe distinguir entre quien desarrolla el trabajo productivo -los trabajadores- y quien lo dirige -los empresarios-, determina la división de la sociedad en clases dominantes y clases dominadas. Esta división y separación de clases resulta negativa y produce una situación de enfrentamiento entre las clases.

2-La alienación política:tanto el Estado como su sistema legal (alienación jurídica) amparan y protegen el sistema económico capitalista. El estado capitalista es, en realidad, un “Estado burgués” al servicio de los intereses económicos de la burguesía. El proletariado ve entonces al Estado como a un enemigo. No se ha cumplido el ideal hegeliano de identificación con el Estado. Cuando el Estado debería ser de todos y actuar en beneficio de todos, el Estado burgués favorece a la clase dominante, con su política de no intervenir en la vida económica, dejando con ello a su suerte a los más débiles.

3-La alienación ideológica: incluso a nivel ideológico el proletariado se encuentra alienado porque la ideología dominante es la de la clase dominante.Esta alienación tiene dos vertientes:

a)Filosófica: El que la filosofía se dedique a explicar lo que pasa y no más bien a criticarlo, juega en favor de los intereses de las clases dominantes, que de esta manera ven teóricamente justificada su posición dominante. La conclusión implícita de estas filosofías es : “las cosas son como son y no pueden ser de otro modo”. Pero mientras no se produce la crítica de su situación el proletariado se encuentra desarmado ideológicamente y a su mala situación se une una conciencia ideológica alienada por las ideologías dominantes que le “explican” y, por tanto, le justifican la inevitabilidad de su situación.

b)La religiosa:la religión proyecta al hombre fuera de este mundo prometiéndole un mundo ficticio dónde todos sus males serán resueltos. Predica la sumisión y la aceptación del sufrimiento en este mundo para alcanzar el premio del otro mundo. Es “el opio del pueblo” cuya función social es servir de “dormidera” de todos los anhelos revolucionarios y emancipadores de la clase trabajadora. Juega en favor de las clases dominantes que, de esta manera, no ven amenazada su posición de predominio.

El análisis de la sociedad

Lo que define a una sociedad es su modo de producción, o sea, el sistema económico o sistema de satisfacción de las necesidades materiales. Éste, a su vez, viene definido por las fuerzas de producción que son los medios materiales y humanos que sirven para producir y por las relaciones de producción que son las relaciones jerárquicas que se establecen entre los que participan en el proceso de producción. A todo ello lo llama Marx infraestructura económica.

Sobre esta infraestructura se edifica toda una superestructura social (sistema de clases sociales en el que siempre hay unas clases dominantes y otras dominadas), política (sistema de gobierno controlado por las clases dominantes), jurídica (sistema de leyes siempre en favor de los que mandan) y superestructura ideológica (conjunto de ideas y creencias que dominan en una sociedad dada y que siempre son las ideas que favorecen a la clase dominante)


La relación entre infraestructura y superestructura

Para Marx la infraestructura económica condiciona la superestructura social, jurídica, política e ideológica. Esto significa que los cambios en la infraestructura producirán, más tarde o más temprano, cambios en la superestructura. No obstante puede suceder que durante un tiempo se produzcan contradicciones entre infraestructura y superestructura. Un ejemplo fue la situación durante la Época Moderna. Mientras que la infraestructura va cambiando hacia formas de capitalismo la superestructura social aún es típicamente feudal:predominio del poder social y político de la nobleza y el clero. El reajuste se producirá con las revoluciones burguesas del siglo XVIII en el que la burguesía (clase dominante en la economía) se hace también con el poder político, social e ideológico. Infraestructura y superestructura vuelven a estar en consonancia hasta que se presente otra nueva crisis, siempre por algún cambio en la infraestructura.

El análisis de la Historia


Para Marx la historia no es otra cosa que la lucha de clases hacia la igualdad de clases, o sea, hacia la sociedad comunista. Las distintas épocas de la Historia se caracterizan por el modo de producción. Estas fases han sido tres: el esclavismo (que comprende la Antigüedad, Grecia y Roma), el feudalismo (que abarca la época medieval y moderna) y el capitalismo (que surge en a finales de la Modernidad y comprende el siglo XIX). La siguiente y última fase será el comunismo al que se llegará por la ruina del capitalismo que se auto destruirá por sus propias contradicciones internas.


Marx le quiere dar un tinte científico a este hundimiento y habla de leyes (como la ley de la baja tendencial del beneficio y la ley de la depauperización creciente) que conducirán al colapso del capitalismo. Estas leyes explican como el beneficio de las empresas irá disminuyendo, como se formarán monopolios, como se producirán desajustes entre la oferta y la demanda y como se generará paro. En esta situación el descontento social conducirá a la revolución del proletariado que tomará el poder y establecerá la "dictadura del proletariado". En esta fase el proletariado socializará los medios de producción y nos conducirá a la sociedad comunista en la que ya no será necesario el Estado y los trabajadores podrán organizarse por sí solos en comunas, donde todo será de todos y a cada cual se le dará según sus necesidades y se le exigirá según sus capacidades.

Aunque este proceso se producirá de forma necesaria no viene nada mal -dice Marx- ayudarlo mediante la revolución o levantamiento del proletariado.

Anotaciones críticas


1


Ni que decir tiene que estas predicciones de hundimiento del capitalismo no se han cumplido en los países capitalistas. (El comunismo se implantó en Rusia en 1917 que era un país cuasi feudal y con una economía fundamentalmente agrícola). Y, aunque algunos análisis, como la tendencia a la formación de monopolios o los desajustes entre oferta y demanda como explicación de las crisis económicas son correctos, el capitalismo, lejos de hundirse, ha sabido reformarse para sobrevivir. Ahí están las leyes de defensa de la competencia y las leyes antimonopolio que se aplican para garantizar una libre y justa competencia entre las empresas.


El error de Marx, in my opinion, es que consideró que el capitalismo era esencialmente un sistema sin reglas en el que sobrevivía sólo el más fuerte. Por el contrario los sistemas de libre mercado son sistemas con reglas en los que las empresas se esfuerzan en ofrecer buenos productos al menor coste posible, y eso favorece a los consumidores, o sea, a nosotros. Esto no quiere decir que el capitalismo sea un sistema perfecto (ninguna institución humana lo es), pero sí desde luego mucho mejor que las economías dirigidas (como las de la URSS) que, esas sí, han acabado por hundirse.


(Pau Gasol con la camiseta de los Lakers)


Un ejemplo, para que comprendas el "espíritu" capitalista, lo tienes en la NBA, la liga de baloncesto más importante del mundo. Los equipos son empresas privadas que compiten entre sí, pero que deben estar igualados en cuanto a jugadores, de modo que los fichajes se hacen en los famosos drafs, donde anualmente los equipos eligen por rondas a los nuevos jugadores. Y, si alguien quiere fichar a una estrella de otro equipo debe compensarles. Me informan que, por ejemplo, Gasol le costó a los Lakers dos jugadores con los que los Lakers compensaron a los Grizzles, más la renuncia a favor de éstos de elegir en dos rondas de los drafs. De este modo los Grizzles pierden a su estrella, pero pueden compensar su plantilla. ¿Qué es entonces lo que marca las diferencias? Pues el trabajo personal y colectivo, la dedicación, la imaginación, la estrategia deportiva, la buena gestión, es decir, factores que mejoran el juego en beneficio de todos y, particularmente, de los espectadores.


2


La idea que tiene Marx del ser humano me parece un tanto incompleta. Considerar que el ser humano es solo un ser interesado en mejorar su situación material (o económica) y que la solución de sus males está en una mejor subsistencia material es una verdad a medias. O sea, es verdad solo en parte. A mi me parece que el ser humano tiene otros anhelos y que no es como Smeagoll y "su tesoro".




No sé, no sé, creo que hay otras cosas en la vida que deseamos mucho. Por ejemplo que los demás nos respeten incluso que nos quieran.

3

Vaya por delante que el análisis que hace Marx de la alienación económica me parece fantástico. Eso de que el trabajador no se realiza en su trabajo si el producto de su trabajo no le pertenece o si no puede incorporar sus ideas o si es tratado como un objeto, me parece muy interesante. Marca las pautas de lo que debería ser un trabajo satisfactorio y, de hecho, ha inspirado reformas dentro del sistema capitalista. Pero la solución que nos ofrece Marx (que todo sea de todos eliminando la propiedad privada) no creo que pueda lograr esa identificación del trabajador con el objeto producido, que es suyo solo en teoría pero no en la práctica. Para que lo comprendas creo que deberías pensar en el tipo de identificación que despierta en ti el pupitre que usas en clase (que al ser de propiedad pública es de todos) y la mesa de trabajo de tu cuarto (que es tuya).



(Un pupitre escolar típico.)




(Mesa de un cuarto de estudio típico. No sé por qué, pero me da en la nariz que le tienes más aprecio a una mesa de estudio como la de la imagen...)

Creo que es mucho mejor solución mantener la propiedad privada, la libertad de mercado y que el Estado intervenga para asegurar la igualdad de oportunidades y favorecer a los débiles para que todos tengan las mismas oportunidades de progresar. Eso es lo que se ha hecho en los paises capitalistas, que lejos de hundirse y evolucionar hacia el comunismo, se han convertido en los países donde la clase trabajadora vive mejor. Si se elimina la propiedad privada, ¿cómo puede alguien identificarse con los bienes producidos?

Por otro lado el "todo es de todos" significa en realidad que "todo es del Estado", lo que viene a equivaler a "todo es de los que mandan". Esto es lo que pasó en la URSS y dió lugar a corrupción y a una nueva división de clases entre la clase dirigente del partido comunista, que dominaba las estructuras del poder y la clase dirigida de los trabajadores.

4

Tampoco me parece que sea cierta la ecuación que propone Marx sobre la desaparición de las creencias religiosas a medida que la situación económica de los trabajadores mejore. Esta situación ha mejorado en los países capitlistas, y la religión no ha desaparecido. (Tampoco ha desaparecido -dicho sea de paso- en los países comunistas). ¿Por qué? Pues porque la mejora de la situación económica no puede eliminar (como nos enseñan Kierkegaard o Unamuno) la búsqueda, casi instintiva, de sentido que tiene el ser humano. Vamos, que la pasta no lo es todo y que no consigue satisfacer plenamente todos los anhelos humanos. Por ejemplo nuestro aspiración a un amor perdurable, la belleza o la verdad.

5

Otra cosa: eso de que se piensa según los intereses materiales o económicos de clase no es una verdad absoluta. Marx mismo no era un proletario, y, sin embargo, su pensamiento pretendía favorecer al proletariado. O sea que la libertad de pensamiento no se anula tan fácilmente como Marx supone. Es curioso pero es así: podemos pensar lo que queramos.


¡Y menos mal!

6

Por último quiero decir que no me gusta un pelo el recurso a la violencia que hace el marxismo para derrocar a la burguesía e instaurar la dictadura del proletariado. Esta justificación de la violencia ha hecho mucho daño y lo sigue haciendo en la actualidad. Solo tienes que ver cómo la ejercen ciertos grupos terroristas que se definen como marxistas-leninistas como es el caso de la ETA. Para ellos un asesinato es una acción revolucionaria. Esta manera de pensar deriva del marxismo y es bueno que lo sepas. Además, en esta justificación de la violencia hay una contradicción: ¿no va a llegar la sociedad comunista por sí sola? Más sensata me parece la postura de apostar por el diálogo y los pactos entre los agentes económicos y conseguir así por la vía pacífica mejoras para los trabajadores. Ésta fue la vía reformista (frente a la vía revolucionaria) que se siguió en la Europa occidental y sus resultados positivos a la vista están.


Bueno ya le he dado mucha caña a Marx así que lo dejo por hoy.

Otro día, más.